Casa del siglo XVI, completamente restaurada, grande, espaciosa, con luz natural, situada en un entorno tranquilo, silencioso, ideal para el descanso.
La cabaña de Can Abella tiene mucho espacio exterior con dos jardines particulares, separados por un camino para acceder a la casa. Todos los jardines tienen césped y suficiente espacio para jugar y poder comer en ellos, mientras escuchas el canto de los pájaros y el viento de otoño. Desde el jardín también puede verse las montañas de los Pirineos y el mismo pueblo de Vilert. Desde el jardín es posible escuchar el ruido del agua del río Fluviá que pasa a quinientos metros de la casa.