Conservando todo el encanto del edificio original, manteniendo su estructura, su naturaleza rústica y su fisonomía, pero sin olvidar las necesidades y comodidades del momento actual, hemos conseguido hacer una casa acogedora y encantadora donde disfrutar de unos días inolvidables en un entorno maravilloso.
Hemos reunido todas las antigüedades que habíamos ido restaurando año tras año, procedentes de los más diversos y curiosos sitios, reparados con toda la paciencia y todo el amor o nuestras tradiciones y distribuidos para decorarla con el mejor gusto del que hemos sido capaces, pero siempre tratando de que la estancia resulte acogedora, familiar y cómoda.