La Labranza fue construida a finales del siglo XIX. Antiguamente, fue vivienda de los agricultores que cultivaban las fincas que la rodean.
También cuenta con otra vivienda independiente, El Pajar, fue construido a finales del siglo XIX como un edificio complementario a la casa de labranza principal. Antiguamente, fue utilizado como secadero de tabaco, cuarto de aperos y, en general, para el servicio de las faenas agrícolas.
Ambas viviendas fueron restauradas en el año 2006, hoy están dotadas de todas las comodidades para su uso y disfrute.