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Primer domingo de enero

La Vijanera en Silió


El oso de la Vijanera en Silió
El Oso de la Vinajera en Silió, personaje antagónico y muy representativo
La Vijanera en Silió
La Fiesta de la Vijanera es la más grande celebración de la población de Silió (perteneciente al municipio de Molledo y provincia de Cantabria). Tiene lugar durante el primer domingo del mes de enero y se le considera el primer carnaval de año.

La Vijanera es una fiesta de recibimiento del nuevo año y despedida de los malos espíritus junto con el año viejo, una tradición heredada de la pasada vida romana de Silió; cuya conservación le ha valido la actual catalogación de Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Origen de la Vijanera en Silió
La Fiesta de la Vijanera en Silió tiene origen en época romana en que se solía recibir el nuevo año en medio de una fiesta en la que se acostumbraba espantar a los malos espíritus.

Esta tradición implicaba una transformación de los protagonistas del ritual, quienes se vestían con pieles y -cual guerreros del bien- se lanzaban a la empresa ahuyentadora del mal. Se trata -en realidad- de una de las ceremonias adoptadas por los romanos de los cántabros, quienes solían realizar este tipo de escenificaciones con fines de culto naturalista.

El nombre de La Vijanera, probablemente tiene origen en el nombre del Pico Jano, que se impone en el valle, alcanzando los 1,288 m.s.n.m.; a éste los Cántabros ya le atendían como a un ente sagrado o divino.

En aquellas poblaciones, más bien tribus, cántabras se contaba con cuadrillas de guerreros a los que se los conocía como los “zamarrones”, que es el otro nombre con el que se conoce a los zamarracos en toda Cantabria y Asturias. Los zarramacos son los principales protagonistas de La Vijanera.

Los romanos también conquistaron pueblos celtas, que tenían costumbre de celebrar ritos en el solsticio de invierno, para celebrar la nueva llegada del sol, que garantizaba la continuidad de la fertilidad. En ésta época también se celebraban –coincidentemente- en la primera época del año, las Kalendas de Jano, un dios con dos rostros en representatividad del bien y el mal (lo nuevo y lo viejo), quien era patrón de los rebaños.

En su honor se solían entregar regalos y las fiestas incluían pasacalles en los que destacaban hombres disfrazados con pieles. Aquella tradición ya se celebraba en toda Europa desde mucho antes con el fin de recibir el nuevo año agrícola.

Pronto, con la llegada del cristianismo se empezaron a condenar aquellas manifestaciones, catalogadas entonces como paganas, por ser ofensivas y contener actos reprobables; lo que le valieron prohibiciones, sermones y manifestaciones que han quedado para el presente como el testimonio y referencia de cómo se celebraba entonces y cuáles eran sus elementos característicos.

De las prohibiciones que, en mayor cantidad, se conservan en escritos de los siglos XIX y XX, destacan las ordenanzas y tratados que pretendían reducir el consumo de vino (en La Serna de Iguña), las manifestaciones públicas, la diversión; con la premisa de evitar los perjuicios al libre tránsito en las calles principales que era donde los festeros se divertían (en Arenas). Las faltas eran penadas con multas.

Textualmente se prohibía, también en Arenas, la realización de la Vijanera y la representación de personajes que llevaran pellejos y campanos, por considerarse impropio y por los perjuicios que supuestamente causaban al vecindario y transeúntes.

Evolución histórica de la Vijanera en Silió
La Vijanera, se celebró en Silió desde una fecha desconocida hasta 1935, en que se vio interrumpida por los sucesos de la guerra civil. La memoria colectiva recuerda a la comitiva festiva recorriendo todo el pueblo y hasta llegar a la raya, que se hallaba en el lugar llamado La Fuente el Nudo.

La Vijanera contaba entonces con la presencia de numerosos personajes: 6 Zamarracos, un Trapero, el Oso y el Amo, los danzarines Nego y Blanco, 6 Trapajones, la Madama, el Marquesito y el Mancebo, la Vieja, la Pepa, la Gorilona Grande y otra pequeña, con su respectivo amo llamado el Húngaro y, finalmente, los Pasiegos que llevaban un muñeco de trapo.

La madama y el mancebo en la Vijanera de Silió Los personajes de la Vijanera de Silió
Personajes en las antiguas Vijaneras de Silió: los guapos, madamas, mancebos, entre otros.

Como consecuencia de la guerra civil, las múltiples prohibiciones o la persecución -por ser una fiesta pagana-, muchos fueron los pueblos cántabros que dejaron de celebrar la Vijanera. Sin embargo, lo pobladores más jóvenes del valle (Arenas, Santa Cruz, Silió, entre otros) se juntaron y decidieron recuperar la fiesta formando para ello la revista y Asociación Socio – Cultural Bígaro.

Así fue que por primera vez, luego de un largo letargo, se volvió a celebrar la Vijanera en 1980, recobrando su original forma poco a poco. Se celebró, al año siguiente, por segunda vez en Arenas de Iguña y por tercera vez, en 1982, en Silió. Aquel año, La Vijanera, contó con la participación de numerosos jóvenes entusiastas que emprendieron la recuperación de la fiesta al amparo del vívido recuerdo de anteriores celebraciones que yacían en las memorias de los más grandes.

Poco a poco la Vijanera fue adquiriendo importancia y con el tiempo empezó a llamar la atención de estudiosos. Su despegue la llevó a ser representada en 1983, en la plaza porticada Pedro Velarde de Santander, con motivo del Homenaje a Don Sixto Córdoba. Al año siguiente, más representaciones tuvieron lugar en Santillana del Mar (durante la visita de los Reyes de España), en Cabezón de la Sal y Santiurde de Reinosa.

Muñecos en la Vijanera de Silió Los mozos de Silió representando a los personajes de la Vijanera
Muñecos en las antiguas Vijaneas de Silió Mozos de Silió representando personajes de la Vijanera

En 1985, en la exposición del Oso de la Vijanera en Pau, Francia. En 1995, una representación en Lugones, Austria. Y así, en diferentes puntos de España. En 2005, se vuelve a representar en la Gala Rne, con motivo del homenaje a la Vijanera.

En 1992, nace la Fundación Oso Pardo con la intención de apoyar a la conservación de la especie. Dicha fundación ha apoyado significativamente a la conservación de La Vijanera; ambas instituciones mantienen una colaboración constante, en pro de la preservación tanto de la fiesta como de su protagonista, el oso.

Es importante también saber que en el Museo del Carnaval de Oteldonk (Holanda), se exhibe un traje de zarramaco, protagonista –junto al oso- de La Vijanera.

Protagonistas de la Vijanera
Los personajes que intervienen en el desenvolvimiento festivo de la Vijanera tienen una simbología propia y su presencia no sólo anima el recorrido de la comitiva espantadora sino que se debe al cumplimiento de una función específica. Todos estos personajes son representados por los propios vecinos de Silió, más de 100, quienes con mucho entusiasmo se quitan las ropas habituales para vestir las de animales, telas y arbustos, y convertirse en zamarracos, trapajeros y demás.

Son más de 75 personajes entre los cuales están: Los Zamarracos, La Pepa o Pepona, La Madama, El Viejo y La Vieja, El Oso y su Amo, El Mancebo, El Marquesito, Los Trapajones o Naturales, Los Traperos o Trapajeros, El Pasiego, La Pasiega, El Caballero, La Preñá, El Médico, Las Gorilonas, El Húngaro, Los Danzarines Blancos, Los Danzarines Negros, La Giralda, Las Jilonas, La Zorra, El Zorrocloco, El Ojáncano, Los Guardias, El Afilador, Los Guapos, La Bruja, El Diablo, La Pitonisa, el Fotografo, el Médico y la Enfermera.

Los Zamarracos
Los Zamarracos son unos personajes singulares que representan a unos guerreros del bien con aspecto zoomorfológico; el objetivo de tal transformación es que la presencia de los Zarramacos se mimetice con el medio natural. Para ello cada uno tiene el cuerpo cubierto con pieles de carnero, pesados y poco cómodos, de los que se protegen -en el hombro- con unas espumas y trapos sobre las que va la camisa blanca.

Su rostro pintado de negro, con corcho quemado o pintura negra, le sirve para que el oso al salir de su hibernación lo vea todo negro. En la cabeza llevan sombreros puntiagudos forrados con tela negra adornados con cintas y algunos rosetones; en la base tiene atado un pañuelo blanco para sujetar y de su punta cuelgan crines de caballo.

En el cuello, el Zamarraco, tiene atado un pañuelo –cual corbata- de color azul y blanco (en cuadritos). En la mano lleva un porro de acebo barnizado; la base es negra. Sus pantalones son de trabajo y en color azul y en las pantorrillas –cual polainas- van dos pedazos de piel o cueros. En los pies, lo más común son las zapatillas blancas de esparto o botas de lona.

Colgando delante y en la espalda el Zamarraco lleva cuatro cencerros, los más grandes arriba y los pequeños a la cintura (alcanzando en total un peso de 40 kilos) que se atan son sogas de cuero mojadas. Estos campanos, emiten estruendosos sonidos los cuales -se supone- espantan a los espíritus malos.

Recientemente, en el año 2012, los Zamarracos han recuperado trajes que solían utilizarse antes de la guerra civil, al mismo tiempo se recuperaron también más salidas y recorridos por el pueblo, así como la cantidad de escenificaciones.

Son de 10 a 15 los Zarramacos que participan en la Fiesta de la Vijanera y su función es la de proteger a la población y espantar a aquellos malos espíritus -con el temible sonido de sus campanos- que el Oso suelta al salir de su hibernación; salida que, por cierto, los Zarramacos deben forzar. Si –desafortunadamente- no lograban que el oso saliera, entonces este se quedaría a hibernar por 40 días más, ampliando la estación de invierno y alejando la primavera.

Durante la fiesta, alcanzando el medio día del domingo, un grupo de Zarramacos sale a recorrer las calles de Silió en persecución del oso que han sacado de su hibernación, el límite es La Raya; este era el lugar limítrofe con un vecino pueblo en el que antiguamente se declaraba la guerra o se pedía paz.

El Oso de la Vijanera en Silió
El Oso el personaje antagónico -y más importante- de la Vijanera, ya que en él se personifica todo el mal, por lo cual debe ser capturado y muerto por los Zarramaco. Tras ser capturado, su muerte claramente representa la victoria del bien sobre el mal, reafirmando así los buenos propósitos para el nuevo año que comienza.

Al oso lo representa un joven vecino que lleva pieles de oveja cubriendo todo su cuerpo. Su cabeza de oso está confeccionada forrando con pieles un casco al que se le agrega un hocico (con dientes tallados en madera y pintados). Tiene dos pequeñas aberturas para los ojos y añadidas, en la parte superior, dos orejas. Sus manos las cubre con guantes negros en los que se tienen agregadas unas garras. También los pies se cubren con pieles.

El oso está sujeto con una cadena que controla su amo, el Húngaro. El oso es controlado por éste, con látigos y zarandeos, mientras avanza. En el camino es molestado por algunos muchachos quienes con mofa imitan las órdenes del amo para atosigar al oso. El oso, danza, avanza, brama, gime y se revuelca. Después, es perseguido por los Zarramacos para darle muerte; ya que este representa –literalmente- una amenaza para el ganado y la supervivencia del pueblo.

De amenaza –el Oso- pasa a convertirse en contenedor de las almas de difuntos. Por ello lo obligan a salir de su hibernación. Al salir el oso debe ver la luna nueva –todo oscuro- y entender que ha terminado dicha hibernación, así soltará un gran pedo en el que expulsará a las almas de difuntos, liberándolas. Son éstas las almas que los Zarramacos deben espantar.

Si el caso fuera contrario y al salir el oso viera la luna llena, entendería que debe volver a dormir a su cueva por 40 días más de hibernación; lo cual alargaría la presencia del invierno y tardaría la llegada de la primavera. Ello justifica el rostro negro de los Zarramacos para que todo lo vea oscuro el oso y engañándolo permitir la pronta aparición de la primavera.

Todo esto denota la importancia que tuvo el oso en las culturas del valle, por lo que la Fundación Oso Pardo, ha colaborada en varias ocasiones con la celebración de la Vijanera, para reforzar el valor del animal.

El Amo del Oso o Húngaro
El oso no va sólo, está dominado por el Húngaro, al que también se le conoce como vagabundo. Representa también al bien y es quién –personalmente- está en el cargo de sacar al oso de su cueva.
Como amo zarandea y controla al animal, pues -como es natural- el oso no se cansa de revolcarse en pozos y charcos del camino; además porque intentará mezclarse entre la gente. El amo ata con una cadena al oso y lo muestra al pueblo.

Los ropajes del Húngaro son el típico montero, con pantalones de color azul que se sujetan con un cinturón rojo. En las piernas lleva polainas de piel, los calcetines son de lana y cubren los pantalones, las zapatillas son de esparto y se cuelgan de ellas cintas roja y azul.

Su camisa es a cuadros y sobre ella lleva un chaleco negro. El rostro está pintado de negro y lleva en la cabeza un gorro marrón. Carga un cuerno de vaca que toca de vez en cuando y colgando lleva una bota de vino que usará cada vez que el controlar al oso le haya consumido las fuerzas.

Las Gorilonas y el otro Húngaro
Las Gorilonas son otros personajes de importancia dentro de la Vijanera. Se trata de una mona con su cría, a las que llevaba el Húngaro –su amo- a pasear por los pueblos y realizar espectáculos con demostraciones de sus habilidades; a cambio de ellas el Húngaro obtenía alimento.

La Gorilona está representada por un mozo que lleva cubierto el cuerpo con un traje elaborado con pelo de yegua, sobre el que se pone una chaqueta y pantalones viejos. Su cabeza, al igual que las manos y pies, también están cubiertos con el pelo. La cría de la Gorilona, también se cubre con pelo, pero la ropa que viste es un blusón con puntillas, tiene medias y zapatillas de esparto.

Su amo –el otro Húngaro- tiene rasgos de gitano o zíngaro, viste pantalones remendados y está aderezado con pendientes, collares, fajas, chaleco, gorro con plumas y así.

Ambos personajes representan –al igual que el oso y su amo- la dominación de la naturaleza a través del Húngaro sobre la Gorilona; aunque en esta ocasión con un humor lúdico. El acto que envuelve a ambos personajes recuerda a la antigua costumbre de algunos cazadores de osos quienes reclutaban a las crías de estos para amaestrarlas y lograr que bailen al son de su música. Los que se dedicaban a ello se llamaban Húngaros o Zíngaros.

Zorrocloco
El Zorrocloco es un personaje que representa a un animal –el zorro- vestido de hombre. Está representado por un mozo que lleva una primigenia vestimenta de zorro conformada por una pechera y falda de piel de animal. Encima está cubierto con una chaquetona vieja. Igualmente, con pieles, sus botas están forradas y además lleva leotardos.

Su rostro está pintado de negro pero cubriendo los ojos lleva un antifaz. Sobre el sombrero tiene una –muy bien elaborada- cabeza de zorro. En una mano lleva un palo largo y en la otra una cesta en la que conserva los huevos que ha obtenido de las rapiñas.

Su nombre dice que es un zorro, pero que también cloco, o sea que cloquea como las gallinas cluecas. Sin embargo, se trata de un animal inteligente que -al igual que el oso y las gorilonas- simboliza el mal (al diablo mismo) -desde cierto punto de vista- pues es una criatura astuta y engañosa; un mal que hay que evitar.

Danzarines Blancos
Los Danzarines Blancos son una pareja y están encargados de presidir el cortejo de La Vijanera. Están vestidos con pantalón y camisa blancos, atados en la cintura con un fajín rojo y otro del hombro a la cintura. Su cabeza porta un sombrero de forma cilíndrica que también lleva adornos rojos, lazos, cascabeles y pompones. En las piernas tienen polainas de cuero, calcetines y zapatillas de esparto blancas.

Se caracterizan también por llevar en la cintura una collera de cuero donde cuelgan pequeños campanos; que deben hacer sonar moviéndose mientras dan sus característicos saltos en el aire, ayudados con un palo largo. El rostro se cubre con un antifaz, máscara o con pintura blanca.

Danzarín Negro
El danzarín negro está vestido con una chaqueta hecha de sacos viejos, al igual que su pantalón. Ambas ropas están salpicadas de mazorcas de maíz sin grano, llamadas garabojos. Lleva consigo un palo, para saltar al igual que los danzarines blancos; además de un cuero que toca cuando se realiza la ceremonia en La Raya.

La Pepa
La Pepa es un personaje de gran contenido simbólico en La Vijanera de Silió. Está representado por un muchacho que cubre su rostro con una máscara o careta, su cabeza una boina y el cuello con un pañuelo atado.

A medio cuerpo lleva colgado un muñeco entero que representa a una mujer vieja, vestida con saya estampada, pañuelo negro y rostro cubierto con una máscara o careta de cartón. El cuadro nos muestra a un mozo cabalgando –en lugar de un caballo- sobre una vieja a la que domina con el palo que lleva al hombro (del que cuelga una vejiga). Ambos representan al año viejo que se va y el nuevo año que se impone.

La Preñá
La Preñá es una mujer, representada por un hombre que lleva un vestido no muy antiguo y una chaqueta; debajo del vestido tiene una gran barriga que se asemeja a la de una embarazada. Su marido está vestido también con ropa antigua, de la que resalta la boina.

La Preñá es quién protagonizará el parto, uno de los principales eventos dentro del desarrollo de la Fiesta. Ésta da a luz a animales, ya sean estos conejos, gatos, gallinas, cerdos, etc. Obviamente, representa la llegada de un nuevo año y dependiendo de la facilidad o dificultad del parto, se sabrá cómo se irá encaminando dicho nuevo ciclo anual.

El Caballero
El Caballero, está representado por un hombre que va a caballo. Viste ropa semejante a la de los caballeros de la época del renacimiento, camisa y chaleco. En la cabeza porta un gorro de color rojo, sobre el que resaltan plumas, en el rostro una careta o antifaz y, por supuesto, como todo caballero porta una lanza.

En realidad el caballero, que es pariente de la Pepa, simula ir a caballo, porque lleva colgado del cuerpo un muñeco que representa su caballo. Probablemente simboliza la fertilidad por la presencia del animal. También es probable que sea un descendiente de un dios hombre-animal. Puede también representar la abundancia que llega con la primavera o asociarse con el transporte de las almas en su último viaje.

Los viejos
Los viejos son dos personajes muy peculiares, un viejo y una vieja, que cubren sus rostros con una careta. El viejo está vestido con una camisa blanca, chaleco, pantalones sujetos con faja negra, abrigo y boina al estilo de los años 20. Colgando del chaleco tiene un reloj de bolsillo, bebe de una petaca y fuma de su pipa que enciende con un mechero antiguo. Para ayudarse a andar, lleva consigo una cachaba.

La vieja está vestida con una camisa y falda negras, saya blanca con faldiquera y calzones. Su cabeza está cubierta con un pañuelo negro, las medias y alpargatas son negras y lleva toquilla en los hombros. Toma con un brazo al viejo y en la mano contraria lleva una cesta hecha de mimbre dentro de la que hay chorizo, vino, etc., que suele invitar a los presentes.

Efectivamente, ambos personajes, en contraste con la madama y sus acompañantes, se ubican en el nivel de estatus bajo y, por supuesto, su vejez refleja el tiempo pasado por lo que representan al año que se va y que inevitablemente morirá.

Los Traperos o Trapajeros
Los traperos o trapajeros son los personajes más coloridos de la fiesta pues su vestimenta está hecha con tiras de ropas viejas cubriéndoles todo el cuerpo. La careta que llevan en el rostro también tiene las mismas características. En la mano llevan un palo que también está atado con tiras de ropa.

Este último elemento servía para embadurnar –con barro o excremento de animales- a las chicas, en un acto ritual de fertilidad. Los Trapajeros y traperos se encargan de que los espectadores no invadan el carril por el que avanza la comitiva de la Vijanera; para ello usan sus palos con trapos. Estos personajes representan la desinhibición carnavalera que se denota principalmente en los movimientos que realizan.

Los Trapajones
Los Trapajones, son todos aquellos personajes que llevan una vestimenta hecha con elementos tomados de la naturaleza por ejemplo los que están hechos de panojas o panizos de maíz, musgo, paja, helechos, hiedra, pino, cáscaras de nuez, erizos de castañas, cortezas de roble, entre otros. La careta, en lo posible, está hecha o incluye el mismo material.

Tanto como los Trajaperos, los Trapajones, abrirán paso al desfile de la Vijanera, arrinconando a los espectadores. Su representatividad simboliza la unión del hombre con la naturaleza, con presencia especial en el ritual de la Vijanera, debido a que también se busca la fertilidad de la tierra para favorecer la supervivencia del hombre.

A continuación, los personajes potentados, que son aquellos que claramente han sido empoderados en la sociedad y representan lo nuevo que viene con la primavera, un nuevo comienzo, un nuevo ciclo: La Madama, El Mancebo, El Marquesito y los Guapos.

Madama, Mancebo y Marquesito
La Madama es un personaje que representa la llegada de la primavera. La interpreta un mozo, maquillado muy femeninamente, que lleva vestido largo con cintas, encajes y festones; además de un lazo a la cintura. Su peluca es de bucles largos y su sombrero tiene lazos y flores. Su chal es de color blanco con encaje y son blancos también sus collares, pendientes de perlas, guantes, bolso de ganchillo, medias y alpargatas.

El Mancebo es un joven mozo que viste traje negro, camisa blanca, pajarita, chistera negra y zapatos negros. Porta una cachaba para apoyarse.

El Marquesito está representado por un niño vestido con ropa de estilo napoleónico. Está encargado de poner el dinero en la boda.

Los Guapos
Los Guapos, son la otra versión de la madama y el mancebo; pero ambos vestidos de blanco con lo que se identifican dentro del estatus social potentato, en contraposición a los personajes negros que representan la clase baja.

Uno de ellos representa a la Madama y lleva enagua almidonada rizada, calzones apuntillados atados con lazo de seda en la cintura, varias gargantillas y collares en el pescuezo, guantes blancos y abanico en las manos, sombrero adornado con flores y lazos, y el rostro está completamente empolvado o con una máscara blanca.

Recorrido
El recorrido inicia a las 06:30 horas de la madrugada, por todas las calles de Silió y participan los personajes de la Vijanera, representados por los mozos de la población.

Las Coplas mañaneras
A primera hora, antes de la partida de la Vijanera, entre 06:30 y 07:00 horas, en la población el humor festivo enciende las gargantas de los más jóvenes vijaneros, que recorren Silió con sus campanos para despertar a los vecinos, recitando las coplas vijaneras.

Terminada la despertá, entre coplas, cohetes y dianas, los mozuelos vuelven al cuartel general -las escuelas- donde todos lo Vijaneros se reúnen y se alistan para la fiesta. Entre tanto se van reuniendo todos los elementos necesarios para el pasacalle, incluso los burritos que acompañaran y ayudarán a los Vijaneros.

La Lectura de las Coplas
Las coplas Vijaneras versadas y con lenguaje lleno de jocosa ironía sobre temas relacionados con acontecimientos del pasado año, dentro del ámbito local, regional, nacional e internacional; como es costumbre se trata de un análisis minucioso.

Se empieza por la bienvenida, luego se resumen los hechos de interés internacional, nacional y regional. A continuación, las coplas se refieren a los acontecimientos locales, que son los que mayores impresiones causan entre los vecinos, pues es respecto de ellos de quienes se habla. Bueno, de los comercios, los servicios, las autoridades y la vida en común en Silió.

Se hacen también lecturas de anuncios con estilo sarcástico y canciones de agudo ingenio para divertir al público. Las coplas que cierran la lectura invitan a los presentes a adquirir los panfletos para así colaborar con la financiación y conservación de la fiesta.

Los versos son octosílabos en general, los cuales están agrupados en cuartetos, resultando que un tema es atendido en tres o dos coplas. En total, suelen sumar hasta 70 coplas, el número varía dependiendo de la cantidad de información e inspiración.

El Parto de la Preñá
Una de las escenificaciones más esperadas por la población espectadora es el Parto de la Preñá, atendida por el médico. Luego de dura pujanza el médico logra sacar el vientre de la Preñá una gallina (gato, conejo, etc.) con el que simbólicamente nace el nuevo año.

A la caza del Oso
El más importante de los actos es la inevitable captura del Oso, lograda por los Zarramacos. Ahora, sólo queda cumplir con el deber, dar muerte al Oso y así acabar con el mal y dar paso al nuevo año y todo lo bueno que trae.

A pesar de que este acto determina el final de la fiesta, desde 2012, la fiesta se alarga y continúa con otras representaciones hasta avanzadas horas del primer domingo de enero para seguir disfrutando de la Vijanera en Silió.

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